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    ORURO, 21 DE OCTUBRE DE 2020

CAPUZ CULTURAL

La importancia de entender el rol de Oruro en la Guerra de Independencia


Maurice Cazorla Murillo
EL FULGOR.com
ORURO
30 de junio de 2019

timer 6 min. 29 seg.




Guerra de la Independencia de Bolivia

En la semana que concluye, tuve la oportunidad de participar en una conferencia organizada por Extensión Universitaria de la Casa Simón I. Patiño, dependiente de la Universidad Técnica de Oruro (UTO), la misma fue dedicada a conocer el proceso histórico de Oruro en el contexto de la Guerra de Independencia. Esta actividad, era parte del programa que anualmente organiza este espacio dirigido por el arquitecto Maclovio Marconi.

Como bien se dijo, se compartió una conferencia que se dedicó a entender el papel de Oruro dentro el contexto de la Guerra de Independencia, dejando en claro diferentes hechos históricos.

Se destaca, el hecho que Oruro sufrió las consecuencias de persecuciones, crisis económica y demográfica a fines del siglo XVIII, producto del levantamiento del 10 de febrero de 1781, lo que ocasionó que la población mermara y las minas antiguamente trabajadas se encontrasen anegadas, sin posibilidad de continuar la explotación.

El inicio del nuevo siglo, encontró a la población de Oruro, completamente desolada, que sería una constante hasta llegar incluso al año 1830. Sin embargo, la organización de la Villa de Oruro de mandar un obsequio al Ayuntamiento de Buenos Aires, consistente en una placa para reconocer la defensa que hicieron sus ciudadanos ante las invasiones inglesas en 1807, se destaca como un hecho singular.

La posición geográfica, permitió ser testigos a sus habitantes de lo sucedido el 25 de mayo de 1809 y el 16 de julio del mismo año, en las ciudades de Chuquisaca y La Paz. El mulato Francisco Ríos, aparente emisario del movimiento de Chuquisaca fue apresado en nuestra ciudad y algunos de los que participaron en la Junta de La Paz también fueron detenidos y enviados a cumplir la pena del Cadalso.

El Cabildo de Oruro se debatía en apoyar o no la presión del Ejército de Goyeneche, que por mandato del Virrey Abascal asumió arbitrariamente devolver el orden en La Paz y reivindicar el territorio de la Audiencia de Charcas al Virreinato del Perú, despojando el Virreinato del Rio de La Plata un importante y riquísimo territorio que mantenía el puerto de Buenos Aires.

El Cabildo, apuntaló a las tropas de Francisco del Rivero, que inició el apoyo a la Junta de Buenos Aires el 14 de septiembre de 1810 y, semanas después, Oruro se declara a favor de la misma Junta, contraviniendo las órdenes de José Vicente Nieto, presidente de la Audiencia de Charcas. Ya se comprobó con bibliografía actual y estudios minuciosos de Javier Cárdenas Medina y Eduardo García Echeverría que Tomás Barrón no tuvo papel protagónico en este hecho.

Días después, las tropas de Aniceto Arze, llegaron de Cochabamba y con la milicia de Oruro se unieron para enfrentar y derrotar a José Manuel de Goyeneche en la famosa batalla de Aroma, que es considerada el antecedente histórico del Ejército boliviano.

Mientras el ejército, llamado primer auxiliar argentino, subía al Alto Perú, luego de vencer en Cotagaita, comandado por José Castelli, se instaló primero en Oruro donde lanzó un manifiesto, llamado por algunos historiadores como irresponsable por no medir su alcance llamando a todos los pueblos del Perú a unirse a la Junta de Buenos Aires, de ahí que no se midieron las consecuencias, producto del entusiasmo. El ejército de Castelli, enfrentó al ejército de Goyeneche en la batalla de Huaqui en junio de 1811, produciendo el desbande de todo un ejército que tenía la intención de llegar hasta Lima. Los soldados vencidos arrasaron con las comunidades y pueblos, quitando cosechas, ganado y además asesinando a sus pobladores, lo que generó en una antipatía por el porteño. Incluso en Oruro no se permitió el ingreso de Castelli, teniendo que irse a marcha forzada hasta Macha.

Batalla en los campos de Aroma

Ese mismo año, el ejército del Perú comandado por Goyeneche, ahora conde de Huaqui, comprendió que el mejor espacio geográfico para movilizar al ejército era desde Oruro, y lo constituyó de esa manera. Desde aquel año, Oruro fue cuartel general para el ejército realista hasta 1823. El Segundo Ejército Auxiliar Argentino comandado por Manuel Belgrano, no alcanzó a llegar a Oruro, fue vencido en Vilcapugio por el sucesor del cuartel de Oruro Joaquín de la Pezuela. Fue en este periodo que se iniciaron los trabajos de la construcción de la Fortaleza en el sector este de la ciudad y que permitió alojar al ejército español en todo ese periodo.

El tercer ejército argentino, comandado por Rondeau también fue rechazado en Venta y Media en un enfrentamiento que produjo su derrota y movimiento a Cochabamba donde sería definitivamente vencido en la batalla de Viloma o Sipe Sipe por el mismo Joaquín de la Pezuela que después fue nombrado Virrey del Perú.

Luego de estos hechos con los ejércitos auxiliares argentinos, las amenazas a Oruro provenían de la Guerrilla de Ayopaya, ampliamente relatada por el orureño José Santos Vargas en su famoso diario, que relata las incursiones, de los realistas a estos valles, siendo esta guerrilla invicta y la única que perduró hasta el final de la Guerra de Independencia.

En 1823, siendo comandante de la Fortaleza Pedro Antonio Olañeta que no compartía su posición ideológica absolutista con el Virrey del Perú José de La Serna, decidió quedarse en Oruro y no apoyar con su ejército, lo que provocó la derrota en la batalla de Ayacucho por el ejército del Mariscal Antonio José de Sucre.

En ese tiempo, Andrés de Santa Cruz, militar primero del lado español y luego convertido al Patriota, pasando muy cerca del ejército realista de Olañeta en Sora Sora y Sepulturas, no lo enfrentó, teniendo la oportunidad de coronarse victorioso. Olañeta sería asesinado cobardemente en Tumusla.

Tiempo después, Oruro recibía al libertador Simón Bolívar, como muestra de adhesión al ejército colombiano que venía del norte luego de una extensa campaña. Sin embargo, la ciudad quedó mermaba, agotada, con las arcas de las Cajas Reales que habían mantenido primero al ejército español y luego a las tropas patriotas, completamente vacías; población agotada, diezmada por los reclutamientos y la asignación forzosa de contribuciones para uno y otro ejército. Pese a ello, el 5 de septiembre de 1826, se crea el departamento, como compensación al sacrificio de su pueblo, siendo la ciudad que más sufrió en el periodo de la Guerra de Independencia.

Esta historia, no se la cuenta, pero es importante relievar para comprender el intrincado proceso de la Independencia y el sacrificio de sus habitantes.

 





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