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    ORURO, 27 DE OCTUBRE DE 2020

Importancia de la Medicina Casera

La Wira Wira


Estela Llanque Ferrufino
Especial para EL FULGOR.com
ORURO
23 de junio de 2019

timer 5 min. 23 seg.




Q’apachaqueras

El consumo sistemático de plantas con atributos medicinales se remonta posiblemente a 2 millones de años en algún lugar de África, cuna de la humanidad, donde los primeros prosimios buscaban en las imponentes selvas los paliativos para eventuales disturbios orgánicos.

Es así que la búsqueda de la flora para ese entonces pasó a contar con un fuerte aliado: el espíritu investigador, errores y aciertos forjaron los conocimientos terapéuticos que pasaron a ser registrados para la posteridad.

En el transcurrir del tiempo la sabiduría popular fue emergiendo de las tinieblas, la noción de planta tomó ciertas significaciones: aquella que alimentaba, la que curaba y también la que mataba, era así en la antigüedad. Los alquimistas trataban de encontrar la piedra filosofal y el elixir de la vida o de la inmortalidad y, quienes daban a conocer algunas propiedades curativas de las plantas, eran a menudo acusados de hechiceros y brujos.

En la América prehispánica, los chamanes o adivinadores constituían una verdadera élite sacerdotal, pues tenían un profundo conocimiento acerca de las plantas que empleaban para hacer limpias, comunicarse con los espíritus, se les consideraba como aquellos que conllevaban un poder relacionado con los espíritus y con lo sobrenatural. Es así que en la actualidad la herbolaria es producto de una rica tradición cultural de nuestros pueblos que posee mayor antigüedad que cualquier otra terapia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a esta práctica herbolaria dentro el proceso de sanación como la Medicina Tradicional que es: “La suma total de los conocimientos, habilidades y prácticas basadas en las teorías, creencias y experiencias propias de diferentes culturas, sean explicables o no, utilizadas tanto en el mantener la salud como en la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades físicas y mentales”.

Asimismo, es catalogada como un componente esencial del patrimonio tangible e intangible de las culturas del mundo, un acervo de información, recursos y prácticas para el desarrollo, el bienestar y un factor de identidad de numerosos pueblos del planeta.

En nuestro país la Constitución Política del Estado (CPE) establece que tanto el patrimonio cultural como el conocimiento de los pueblos indígenas deben ser respetados y protegidos (Artículo 98,99 y 100 de la Sección III de Culturas).

Su importancia radica en que enfoca la sanación del individuo como totalidad concreta, única, donde se integran cuerpo, mente y espíritu, tanto en el diagnóstico como en el tratamiento. Así también la Ley N° 459 de la Medicina Tradicional y Ancestral Boliviana, que regula el ejercicio, la práctica y la articulación de la medicina tradicional con el Sistema Nacional de Salud, asumiéndose la definición de “Medicina Intercultural”, como un enfoque holístico de la salud, como fenómeno sociocultural.

Dentro la práctica popular, es conocida como la “medicina casera”, que es muy recurrente en periodos de invierno recurrir a plantas medicinales que ayuden con las Infecciones Respiratorias Agudas (IRA) o resfríos que se incrementan paulatinamente durante este tiempo en niños y personas mayores cuya demanda de consumo de medicamentos convencionales son combinadas con la medicina casera, así muchas familias optan por consumir la Wira Wira.

La planta de Wira Wira tiene un aspecto esponjado, cuyas flores son de color canela parecidas a la madera caoba, crece hasta 20 centímetros en un arbusto pequeño de aspecto seco; muchas personas consideran que es un remedio efectivo para muchas enfermedades, entre ellas: la tos, gripe, resfriado, bronquitis, ronquera, fiebres altas, el empacho, indigestión, ayuda a cicatrizar las llagas, heridas, próstata, limpia la sangre, asma, fiebre, desinflama la garganta, y que sirve como antibiótico contra bacterias y virus.

Q’apachaqueras

Algunos consumidores consuetudinarios de esta planta nos señalan: “cuando mis wawas (hijos) se enferman con gripe yo les doy una cucharada de mate de wirawira, para eso hay que hacer hervir las flores en un vaso de agua, luego se cuela y de poco a poco se le da a la wawita, para que sane o también mezclado con leche y miel, ahora ni los medicamentos funcionan, pero yo con esto les hago sanar”

Doña Marcela, Q’apachaquera, es vendedora de plantas medicinales secas, elementos minerales y animales para la realización de rituales, para las divinidades y para curaciones, en nuestro contexto, éstas cumplen roles similares al que se brinda en las farmacias que expenden medicamentos, además de atender las consultas de sus clientes, diagnostican y orientan sobre el posible tratamiento en base a sus productos que tienen a la venta o aconsejan la visita a un especialista ya sea curandero o médico.

Ella comenta que, además de consumirlo como infusión para las diversas enfermedades señaladas anteriormente, la wira wira tiene otras bondades naturales: “combinados con hinojo, meña y taratara que alivia los dolores de la menstruación en las mujeres, otros toman como refresco a diario y les ayuda a rendir mejor en su trabajo, también lo utilizan para la K’oa, hay que moler y esparcir en la mesa blanca y luego quemarlo, en carnavales su flor lo mezclan con mixtura, airampo, confite y retama y se arroja a los techos para atraer la prosperidad y la suerte” señala.

La frecuencia o visitas a estas casetas conocidas como “q’apachaqueras” tienen su puesto de venta en las calles Junín entre Avenida. 6 de Agosto y Velasco Galvarro, pero también podemos observar en las aceras sobre la avenida, apostadas en una hilera a migrantes del área rural que también ofrecen las plantas medicinales.

La riqueza del acervo cultural de Oruro, demuestra nuevamente contar con otras opciones al alcance de nuestras manos.

 









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