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    ORURO, 16 DE SEPTIEMBRE DE 2019

Luis Llosa Beckrich, cuando la Guerra calló un violín

Maurice Cazorla Murillo
Especial para EL FULGOR.com

16 de junio de 2019

timer 3 min. 19 seg.


Maurice Cazorla Murillo
SOCIEDAD DE HISTORIA DE LA GUERRA DEL CHACO
Especial para EL FULGOR.com
ORURO

Homenaje de la Orquesta Sinfónica de Oruro al violín de Luis Llosa Beckrich por Günter Revollo Soria en la presentación de la Orquesta en conmemoración al cese de hostilidades de la Guerra del Chaco

La guerra siempre trae consigo la desgracia y los traumas que impiden a una sociedad levantarse; más aún si se trata de la cultura. En Oruro, como otras ciudades del país, se levantaron las banderas del patriotismo, convocando a legión de voluntarios que ofrendaban su sacrificio por la Patria. Estudiantes, artesanos, obreros, indígenas, universitarios, abogados, periodistas.

Todos querían ser parte de una “aventura”, marchando en uniforme hasta una región que ni siquiera conocían. Los soldados del altiplano, contrastaron con el agreste paisaje del Chaco, teniendo que sufrir por sus inclemencias y la adaptación.

En el año de 1932, mientras voluntarios y otros se enrolaban en los diferentes regimientos, destacándose en la famosa batalla de Boquerón.

En el mes de octubre de aquel año, vemos una presentación de la Orquesta Sinfónica Oruro que realiza una presentación a beneficio de la Liga Filial del Progreso presidida por la distinguida señorita y muy entusiasma Laura Graciela de la Rosa Torres. La orquesta fue dirigida por el maestro Franco Russo, quien ejecutaba el piano, era el joven Luis Llosa B, que además era abogado y catedrático, aunque siempre parece que siempre prefirió el violín.

Poco tiempo después, imbuido por el entusiasmo de la juventud que se despedía en los andenes del ferrocarril, Llosa parte hacia el Chaco enrolado en el Regimiento Camacho, destacándose en el ataque a Nanawa.

Lamentablemente una enfermedad contraída en las trincheras lo sorprende para luego agonizar y encontrar la muerte el 2 de marzo de 1933, sus restos descansan muy cerca de lo que fue el hospital, en el panteón del fortín Muñoz.

Su deceso, causa impresión en la sociedad orureña, en el mes de mayo de 1933, se organiza un concierto en homenaje a los caídos por el Conjunto Orquestal Oruro, dirigidos siempre por el Maestro Franco Russo. Melodías que provocaron más de una lágrima y lamento porque el violinista ya no estaba.

Muchos jóvenes bolivianos no volvieron de la guerra

Muchos como él perecieron en el Chaco, pero no se sintió tanto su ausencia como Luis Llosa Beckrich. En homenaje al insigne ciudadano, la misma presidenta de la Liga Filial para el Progreso, Laura Graciela de la Rosa Torres, sugirió la inmortalidad de su nombre, nombrando una escuela de niños en la ciudad, formalizando esta acción a un año del fallecimiento de Luis Llosa Beckrich el 4 de marzo de 1934 en la zona Norte de la ciudad.

La guerra calló su violín, pero le otorgó la inmortalidad en el reconocimiento a su dedicación artística en el piano y el violín además de su dedicación profesional.

Desde hace algunos años, la Orquesta Sinfónica de Oruro, en conmemoración al cese de hostilidades, dirigido por el Maestro Jesús Elías Lucero, rinde su homenaje a quien fuera violinista de la orquesta, dejando el puesto vacío donde se yergue el violín silenciado de Luis Llosa. Es un justo homenaje al músico y al artista que ofrendó su vida en sacrificio por la patria.









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