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    ORURO, 21 DE OCTUBRE DE 2020

CAPUZ CULTURAL

27 de mayo, Día de la Madre


Maurice Cazorla Murillo
El Fulgor.com
ORURO
26 de mayo de 2019

timer 4 min. 45 seg.




 

Santa Gianna Beretta Molla (1922-1962), esta santa italiana enfermó de cáncer y decidió continuar con el embarazo de su cuarto hijo, en vez someterse a un aborto, como le sugerían los médicos para salvar su vida.

El 27 de mayo, recordamos un hecho histórico que nos remonta a la colina de la Coronilla, en la ciudad de Cochabamba. Una defensa de civiles, en su gran mayoría mujeres que empuñaron cualquier arma que podía portar sus manos para enfrentarse a un ejército regular comandado por el General José Manuel de Goyeneche, que venía luego de derrotar al ejército de Rio de la Plata comandado por Castelli en la batalla de Guaqui, casi un año antes.

Ese sacrificio que se plasma en un hermoso monumento en el mismo lugar de aquella memorable batalla, nos invita a reflexionar sobre el rol de la madre en nuestras vidas.

Cada uno de nosotros y nosotras, vivió y creció bajo el cobijo maternal; sin embargo, hubieron mujeres, que prefirieron abandonar a su hijo o hija en lugares que invita a la imaginación: basureros, Iglesias, centros de acogida, bares, transporte público, paseos públicos entre tantos otros que podemos citar. Aunque parezca inverosímil, el homenaje, extenderemos a ellas.

Cuán difícil se habrá tornado en la mente de una mujer sola, abandonada por su pareja en la disyuntiva de criar a un niño cuando ni siquiera pudo concluir su formación escolar y menos tener un oficio que le permita sobrevivir y sobrellevar la manutención. Estamos seguros, que este efecto considerado al igual que el abandono se considera como un trauma que se carga de por vida.

Nunca una mujer que abandono a un niño, olvida ese hecho, a los pocos días tiene arrepentimiento, comienza también la búsqueda, pero esta ya es infructuosa, el niño o niña ya no está en el lugar donde lo dejó por última vez.

Esta situación nos permite reflexionar y plantearnos una pregunta: ¿una mujer que abandona, será que también sufrió abandono?, no conocemos la respuesta, porque muy pocos casos que conocemos, pues muchas de ellas, se sumergen en el anonimato, teniendo esta “historia secreta” guardada en lo más íntimo de su ser. Sin embargo, cuando se identifica, es a quien el dedo acusador de la sociedad la acusa, la señala y levanta juicios sin entender sus móviles para tomar semejante decisión.

¿Por qué la madre abandona?, solo hemos podido construir algunas respuestas por escasos testimonios. Uno de ellos: comodidad, mujer sola con dos hijos, por sentir seguridad, se involucró en una relación sentimental, pero la nueva pareja condiciona, no acepta a sus hijos y si quiere continuar, debe dejarlos. Aquella mujer, insegura, prefirió tomar aquella decisión por comodidad, tocando la puerta de un Centro de Acogida. Como no podía ser de otra manera, la relación no prosperó, la madre fue en busca de sus hijos, pero la relación nunca más fue la misma. Hasta el día de hoy la recriminan por haberlos dejado en un Hogar, la madre actualmente se consume bajo el alcohol buscando perdón.

Otro caso, desesperación, el niño o niña, producto de un abuso, la mujer no tiene capacidad de sentir amor por ese ser, prefiere dejarlo, porque recuerda un episodio violento que dañó su integridad. En esa misma línea de la desesperación, la madre sola que no tiene con qué alimentar a su niño, porque a parte tiene otros niños, y lo peor, de diferentes padres.

Otro, puro egoísmo, testimonio de una madre que reconoció que dejó a sus dos hijas, porque no la dejaban trabajar. Las niñas crecieron solas, y cuando se hicieron mayores, se encontraron con la madre, quien nunca pudo reparar el daño del abandono.

En estos casos, se tuvo la suerte de generar encuentros, pero cuando la madre en un arrepentimiento tardío pretende iniciar la búsqueda, muchas veces es infructuosa, se ignora el paradero y solo podemos conjeturar historias felices: que vive en un lindo hogar con padres que los quieren, aunque en la mayoría de los casos es completamente lo contrario.

Es complicado entender, sin embargo, es una necesidad básica sentir el amor de la madre cuando el niño o niña se encuentra en los primeros años, cuando este es ausente, los efectos son irreparables.

La mujer que abandona es juzgada, pero nadie se pregunta, ¿y qué pasó con el padre?, es mucho más culpable, el abandono es más frecuente en el hombre que en la madre, pero la sociedad solo tiene la sensibilidad para juzgar a la mujer.

Mientras este artículo es leído, una mujer abandona a su niño o niña, ignoramos el futuro que le depara y cuando tiempo tomará a esa madre arrepentirse. Tal vez no suceda y el niño o niña crecerá sin identidad y sin historia.





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